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Estimados colegas:

Nuestros enfoques sobre temas de la actualidad internacional han sido abordados de forma sustancial en más de una ocasión por el Presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, en particular en el marco de la Gran Rueda de Prensa celebrada en diciembre pasado y, hace tan solo unos días, durante su Discurso ante la Asamblea Federal de la Federación de Rusia.

He de destacar en este discurso introductorio que el mundo –y lo vemos claramente– sigue sometido a fuertes convulsiones. Como factor desestabilizador clave se mantiene la apuesta agresiva de varios países de Occidente, y sobre todo de nuestros colegas estadounidenses, por destruir la arquitectura de la seguridad basada en el derecho internacional y sustituir el derecho internacional por su propio e inventado ‘orden mundial basado en reglas’. Entre los ejemplos de ello figuran la ruptura por Washington del Tratado de Eliminación de Misiles de Alcance Medio y Más Corto (INF); el ‘enturbiamiento’ de las perspectivas de prorrogar el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas Ofensivas (START III); la exacerbación artificial de las tensiones en la zona del golfo Pérsico; los intentos de revisar las bases legales universalmente reconocidas de la solución para Oriente Próximo; el aumento de la actividad militar de la OTAN cerca de las fronteras rusas; y la apuesta por privatizar los mecanismos multilaterales de control de la no proliferación de armas de destrucción masiva.

El déficit de confianza en la política y la economía mundial se ve agravado por un amplio uso de métodos de competencia desleal como sanciones unilaterales, proteccionismo, guerras comerciales. Entre los casos indignantes más recientes citaré los intentos de EEUU de impedir la implementación del proyecto Nord Stream 2 pese a la opinión de los principales países de la Unión Europea.

En Washington ahora abusan abiertamente de los privilegios del país sede de las Naciones Unidas. A su discreción y en violación del derecho internacional, deniegan a los representantes de Estados ‘no deseados’ la posibilidad de participar en eventos ‘en la plataforma de la ONU’. Tal vez sea otra faceta de esas nuevas reglas.

La diplomacia rusa lleva a cabo una política independiente y multivectorial que definió el Presidente del país, y también realiza esfuerzos dirigidos a desescalar las tensiones internacionales y fortalecer los principios legales y democráticos de las relaciones entre Estados. Nos esforzamos por ayudar a mantener la seguridad global y regional en todas las dimensiones.

Entre nuestras prioridades absolutas se encuentran la lucha contra el terrorismo internacional, en particular en Siria, la promoción del proceso político en este país, la solución de los problemas humanitarios acuciantes del pueblo sirio. Los logros del año pasado incluyen el lanzamiento del Comité Constitucional sirio gracias al esfuerzo bien coordinado de los países garantes del proceso de Astaná. Ahora pasan a primer plano las cuestiones de la recuperación posconflicto de la República Árabe Siria y su reintegración en la ‘familia árabe’, a lo que vamos a contribuir activamente.

Hemos hecho una contribución a la solución de otros conflictos en Oriente Próximo y el Norte de África, en particular en Libia y Yemen. Un paso importante en el camino hacia la normalización de la situación en el conjunto de la región podría ser la puesta en práctica del Concepto ruso de Seguridad Colectiva en la zona del golfo Pérsico. Presentamos su versión renovada el verano pasado en el marco de una conferencia científica con la participación de todos los representantes de la ciencia de los países de la región y expertos.

La prioridad tradicional de Rusia es incrementar la interacción con los socios en el espacio euroasiático, en primer lugar en el marco de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, el Estado de la Unión, la Comunidad de Estados Independientes, la Unión Económica Euroasiática. Cabe destacar especialmente los éxitos en el ámbito de la integración euroasiática, incluyendo la ampliación de los nexos exteriores de la Unión. Como ustedes saben, tenemos firmado un acuerdo de libre comercio con Vietnam (2016), el año pasado se firmaron acuerdos con Singapur y Serbia. El año pasado entraron en vigor un acuerdo de cooperación comercial y económica entre la UEE y la República Popular China, el Acuerdo Provisional con Irán. Continúan negociaciones activas con Israel y Egipto. Se ha decidido empezar un proceso negociador con la India. Todas estas actuaciones van en línea con la iniciativa del Presidente de Rusia, Vladímir Putin, de formar la Gran Asociación Euroasiática abierta para todos los países de nuestro continente común de Eurasia.

Se han ido ampliando las relaciones ruso-chinas de asociación integral y cooperación estratégica. Durante la visita de Estado que el Presidente de la República Popular China, Xi Jinping, realizó a Rusia en junio del año pasado, se anunció una nueva era en estas relaciones. La coordinación de Moscú y Pekín en la política exterior ha tenido un importante efecto estabilizador para la situación en el mundo.

También se han reforzado la asociación estratégica especialmente privilegiada con la India, los diversos vínculos con los países de Asean, otros Estados de Asia, América Latina. El desarrollo de la cooperación entre la Federación de Rusia y el continente africano ha recibido un importante impulso. Como saben, en octubre pasado tuvo lugar la primera cumbre Rusia-África de la historia, cuyos resultados elevan el diálogo ruso-africano a un nivel cualitativamente nuevo.

Se han logrado avances en la solución de la crisis interna ucraniana. Tras una pausa de tres años, se celebró una cumbre del Cuarteto de Normandía, después de que el nuevo Gobierno de Kiev diera pasos finalmente para cumplir las decisiones de las dos anteriores cumbres de los cuatro países. Confiamos en que las decisiones adoptadas en diciembre en París permitirán avanzar en la implementación del Conjunto de Medidas de Minsk. Pero, por supuesto, estas decisiones no deben quedar en el papel, tal como ocurrió durante el gobierno de Piotr Poroshenko.

En este año que acaba de entrar tenemos previsto trabajar en el mantenimiento de la seguridad global y la estabilidad estratégica, incluyendo los esfuerzos para prevenir la carrera armamentista en el espacio y la militarización del ciberespacio. Aprovecharemos plenamente el potencial de la ONU, el Grupo de los Veinte, la CEI, la UEE, las oportunidades que ofrece nuestra presidencia rotatoria en BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái. Prestaremos especial atención al trabajo como parte de los cinco miembros permanentes del Conejo de Seguridad de la ONU, siendo una de las tareas claves preservar y fortalecer el papel coordinador central de la Organización de las Naciones Unidas en los asuntos mundiales y la solidez de los principios de las relaciones internacionales consagrados en su Carta. En estos esfuerzos tenemos la solidaridad de una aplastante mayoría de los países.

Por último, cabe resaltar, por supuesto, que este año está marcado por dos grandes aniversarios –el 75 aniversario de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial y la gran Guerra Patria, así como el 75 aniversario de la creación de la Organización de las Naciones Unidas. Seguiremos haciendo todo lo necesario para hacer frente a las falsificaciones de la historia, preservar el buen nombre de los soldados vencedores, impedir la revisión de los resultados universalmente reconocidos de la derrota del nazismo. Muchos Estados responsables del mundo defienden junto con nosotros la memoria histórica. También cabe destacar la contribución a esta labor que hacen nuestros compatriotas residentes en el exterior. Esperamos ver a nuestros socios internacionales en las celebraciones del 9 de mayo en Moscú.

Gracias. Estoy listo para contestar a sus preguntas.

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