Discurso introductorio pronunciado por el Viceministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Riabkov, durante la rueda informativa con motivo de la pérdida de la vigencia del Tratado sobre la Eliminación de Misiles de Alcance Medio y Más Corto, Moscú, 5 de agosto de 2019

discurso

El 2 pasado de agosto, expirados seis meses desde el momento en que Washington había iniciado el procedimiento de retirada del Tratado suscrito en 1987 entre la URSS y EEUU sobre la eliminación de misiles de alcance medio y más corto (Tratado INF), el documento perdió la vigencia para todas sus partes: EEUU, Rusia, Bielorrusia, Kazajstán y Ucrania.

Ha dejado de existir un Tratado que en buena medida tenía importancia clave para estructurar la arquitectura de seguridad regional y global. En el curso del cumplimiento del Tratado INF sus partes eliminaron dos categorías de armas nucleares: misiles balísticos y misiles de crucero con base en tierra de alcance medio y más corto. Además, fueron eliminados sus lanzaderas, los armamentos y equipos auxiliares vinculados con dichos misiles.

Al destruir el Tratado INF, Washington asestó un duro golpe contra el sistema de control de armamentos que se venía creando durante decenios. Las consecuencias negativas de largo alcance para toda la arquitectura de la seguridad internacional y la estabilidad estratégica son inevitables.

La culpa por ello recae plenamente sobre la parte estadounidense. Precisamente EEUU “sepultó” el Tratado INF al iniciar y concluir el procedimiento de su unilateral retirada del mismo. Mientras, Rusia se pronunció consecuentemente hasta el último momento a favor de mantener la vigencia del Tratado. De ahí que sea absolutamente improcedente afirmar, como hacen algunas personalidades oficiales y medios extranjeros, de que nuestro país también ha abandonado el Tratado y comparte la responsabilidad con los estadounidenses.

Rusia se ha esforzado al máximo por salvar el Tratado INF. Estos años últimos, tan pronto en la política de EEUU se perfiló la tendencia a retirarse del Tratado, en reiteradas ocasiones hemos propuesto a los estadounidenses entablar unas conversaciones constructivas. Para arreglar las reclamaciones estadounidenses, hemos adelantado varias iniciativas cuya puesta en práctica habría permitido mantener vigente el Tratado. Cabe señalar que la parte rusa dio muestras de transparencia que rebasaban los requisitos del Tratado.

Pero todos nuestros esfuerzos han sido desatendidos o rechazados por Washington. Lamentablemente, el verdadero propósito de EEUU era no mantener la vigencia del Tratado INF, sino deshacerse de las prohibiciones y limitaciones que imponía al incremento del arsenal de misiles estadounidense. Los estadounidenses realizaron una labor coherente con el fin de dejarse las manos libres y obtener la posibilidad de emplear una limitada gama de herramientas militares para ejercer presiones sobre sus adversarios y contrarios en el mundo entero.

Para encubrir sus acciones, a priori encaminadas a abandonar el Tratado INF, EEUU premeditadamente generó en torno al mismo una crisis de hecho insoluble. En vez de iniciar una discusión profesional y sustanciosa de los problemas, en lo que insistíamos nosotros, los norteamericanos optaron por agravar drásticamente la situación. En calidad de la cortina de humo se orquestó contra nosotros una campaña propagandística absolutamente infundada e irresponsable. Washington se ha empeñado en tergiversarlo todo y hacer creer que EEUU abandona el Tratado debido a la actuación de Rusia.

La víspera de la pérdida de la vigencia del Tratado INF, EEUU emprendió otro intento torpe de justificarse al insertar el pasado 30 de julio en la página web del Departamento de Estado la denominada “nota factológica” con unos datos absolutamente tergiversados. Esta “nota” pasó a ser una nueva filtración de manifiesta falacia, en flagrante divorcio de la realidad.

La realidad, en cambio, evidencia que durante todos los años de debates en torno al Tratado INF, los estadounidenses no pudieron presentar pruebas algunas de violación por Rusia de sus cláusulas. Ello no obstante, EEUU manifestaron tajantemente que volvería a cumplir el Tratado y a ser parte del mismo siempre y cuando Rusia destruyera de manera verificable todos sus misiles de la marca 9М729, supuestamente sujetos a las prohibiciones, así como sus lanzaderas y equipos auxiliares, y aceptara inspecciones subsiguientes. Evidentemente, tal forma de plantear el problema ha resultado inaceptable para nosotros.

Quiero volver a manifestar que el misil de crucero 9М729 con base en tierra, que nunca hemos pretendido ocultar, por su alcance no supera lo estipulado en el Tratado INF. Desde que el Tratado en cuestión entrara en vigor, Rusia lo cumplió al pie de la letra. Rechazamos resueltamente las acusaciones, absolutamente descabelladas y no apoyadas en hechos algunos, que esgrime EEUU.

En realidad, ha sido precisamente EEUU el que no ha emprendido los pasos indispensables para enmendar las violaciones del Tratado que cometieron. En primer término, se trata del despliegue en tierra firme de las rampas Мк-41capaces de lanzar misiles de crucero de ataque, lo que prohíbe el Tratado. Tampoco se han registrado avances en relación con los denominados misiles-blanco que los estadounidenses lanzan desde tierra para ensayar su defensa antimisiles, pero que por sus características semejan los misiles balísticos de alcance medio y más corto. Lo mismo es válido respecto a los drones de ataque empleados por el Pentágono. Estos aparatos son absolutamente susceptibles de la definición “misil de crucero con base en tierra” que aparece en el Tratado.

Washington desde hace tiempo optó por desarticular el Tratado INF y a fin de cuentas lo consiguió. EEUU busca destruir todos los acuerdos internacionales que por unas u otras razones no le convienen. La pérdida de la vigencia del Tratado INF que por la envergadura de las consecuencias destructivas es homologable con la retirada de EEUU del Tratado sobre la Defensa Antibalística en 2002, significa que Washington continúa y hasta acelera el desmantelamiento del actual sistema de control de los misiles nucleares.

Esta peligrosa tendencia va acompañada de las declaraciones sobre la disposición a ir incrementando los armamentos nucleares que hacen cargos oficiales de EEUU. En este mismo cuadro se inscribe la generada por la administración de EEUU indefinición sobre la futura suerte del Tratado START, el último mecanismo ruso-estadounidense de limitación y verificación en materia de misiles nucleares que expira en febrero de 2021.

En medio de las nuevas amenazas generadas por EEUU nosotros, desde luego, iremos adoptando medidas exhaustivas con vistas a garantizar nuestra seguridad. Como planteara el pasado 2 de febrero el Presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, nuestro país no emplazaría misiles de alcance medio y más corto en Europa u otras zonas, mientras EEUU no despliegue allí armamentos de esta categoría.

Exhortamos a Washington a dar muestras de responsabilidad y, siguiendo el ejemplo de Rusia, a renunciar al despliegue de los sistemas de alcance medio y más corto que desarrolla EEUU y de lo que ha empezado a hablar enérgicamente el Pentágono. Igual que antes, estamos dispuestos a entablar un diálogo equitativo y constructivo con EEUU sobre la problemática de misiles de alcance medio y más corto, sobre otras cuestiones de la estabilidad estratégica, mostrando el respeto recíproco y tomando en cuenta los intereses de cada cual. El proceso ruso-estadounidense de consultas interdepartamentales reanudado el pasado 17 de julio en Ginebra sobre la problemática del control de armamentos poniendo énfasis en los misiles nucleares, ha de tener continuación.

Gracias por la atención.

Estoy dispuesto a responder a las preguntas que surjan.